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El nuevo presidente tendrá en su gabinete un jefe de Tecnología
Durante la campaña electoral, Obama usó blogs, redes sociales, mensajes de texto y herramientas de la Web 2.0. Su gestión promete un uso más intenso de Internet.
Fuente: El Cronista Comercial
Tiene casi 2 millones de amigos en Facebook, medio millón en Myspace (por mencionar sólo dos de las más populares redes sociales on line) y, al momento de elegir a su vicepresidente durante la campaña, envió más de 3 millones de mensajes de texto a sus seguidores para darles la primicia. No caben dudas de que Barack Obama quedará en la historia como el primer mandatario tecky.
Desde la contienda electoral, el flamante presidente norteamericano demostró hacer un uso intensivo y exitoso de las nuevas tecnologías. No sólo para mandar mensajes y recaudar fondos, sino que se apropió de las redes sociales para hacer construcción colaborativa. “Así como para la televisión hubo un antes y un después de Kennedy, para los nuevos medios digitales hay un antes y después de Obama en cuanto a marketing político se refiere”, asegura el consultor y docente Alejandro Prince.
Obama, quien se confiesa adicto a su Blackberry, encarna el modelo de comunicación 2.0: “una relación bidireccional, más abierta, colaborativa y viral, con la que logró comunicarse con los menores de 30 años, aquellos que no leen diarios impresos, no van a las marchas ni ven los noticieros. Lo hizo yendo a sus fuentes naturales: redes sociales, twitter (un sitio de microblogging, donde se postean noticias de 140 caracteres, unas 20 palabras), y mensajes de texto”, dice Prince.
A diferencia de Hillary Clinton, su rival en la interna demócrata, y John Mc Cain, su adversario republicano en la carrera presidencial, que eran tecnológicamente “outsiders”, Obama es un usuario intensivo de las nuevas tecnologías.
Los resultados son impresionantes y están a la vista. A través de su sito www.barackobama.com logró hacerse de más de u$s 300 millones antes de las elecciones, y sigue recaudando, merchanidising mediante. Basta con entrar a la página para toparse con un aviso que incita a contribuir con u$s 30 o más (a descontarse de la tarjeta de crédito), a cambio de una remera con la leyenda: “El cambio puede pasar” (change can happen).
Con esta estrategia, logró movilizar a los jóvenes, y eludió las restricciones que impiden recibir más de u$s 4.400 por cabeza, a través de millares de microdonaciones.
La revolución tecky encabezada por Obama fue posible gracias a tres factores, analiza Lucas Lanza, especialista en medios de comunicación y nuevas tecnologías, y presidente de la ONG Sociedad de la Información para las Américas (Eamericas.org). “Hoy existe una masa crítica de usuarios, fundamentalmente jóvenes de la generación millennial (nacidos a partir de 1995 y futuros votantes), X e Y (entre 18 y 40 años). También hay una masa crítica de aplicaciones 2.0: blogs, microblogs, redes sociales, sitios wiki, que permiten interactuar con los ciudadanos; y por último, el hecho de que Obama encarna la lógica de participación, colaboración y escucha de las nuevas tecnologías”.
Política puerta a puerta
Al instrumental tecnológico se suma el carisma del flamante mandatario, quien “entiende perfectamente las herramientas de segmentación y economía long tail, y en lugar de mensajes masivos, envía muchos mensajes, para segmentos más cortos”, dice Lanza.
Mientras se discute si podrá o no seguir usando su teléfono inteligente (por cuestiones de seguridad), Obama anunció la creación del cargo de CTO (Chief Technology Officer, Jefe de Tecnología), en lugar del CSO (Chief Security Officer, Jefe de seguridad informática) que tenía su antecesor. El objetivo -aseguró en su sito web- es asegurar la infraestructura tecnológica para una mayor transparencia y eficacia de su gobierno. En tanto, una gran incógnita es la relación del nuevo presidente con los grandes medios. Dado que durante la campaña se mostró tan hábil para comunicar a través de e-mails y mensajes de texto, algunos temen que pase por alto a la prensa escrita y los medios tradicionales. “No sería razonable pensar que va a hablar sólo por SMS”, aventura Alejandro Prince. “Hoy existe una convergencia de medios digitales y tradicionales, por lo cual las medidas de gobierno se pueden difundir por televisión y por Internet”.
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